HABILIDAD
A DESARROLLAR: Identifica los avances y riesgos de la tecnología
que se vienen presentando y de cómo esta puede
ser un riesgo en nuestra vida y en la de las personas que nos rodean.
DESCRIPTOR:
Analiza las ventajas y
desventajas de la tecnología en el desarrollo de la humanidad.
ACTIVIDADES:
1.
Realizar un resumen de la
lectura, indicando las ideas principales. Hacer un listado con las palabras
desconocidas.
2.
Seleccione y comente una idea
de las planteadas en el primer punto que le haya llamado la atención.
3.
Con sus propias palabras
escriba el significado de Superinteligencia o Inteligencia Artificial IA.
4.
Con un ejemplo explique de qué
depende que la evolución tecnológica sea un aspecto positivo o negativo para el
desarrollo de la humanidad.
5.
¿De qué forma crees que nos está
dominando la tecnología?, justifica tu respuesta.
Tarea:
1. Buscar
el significado de las palabras de la lista realizada en el primer punto.
2. Escribir
una breve reseña sobre Bill Gates y Stephen Hawking.
¿Nos controlará la tecnología?
Bases de datos, vigilancia
digital a ciudadanos y sistemas de premio y castigo ya están completos.
La tecnología de información ha
progresado tan extraordinaria y aceleradamente en el siglo XXI que surge la
asustadora posibilidad, reconocida por genios como Bill Gates, cofundador de
Microsoft, y Stephen Hawking, físico teórico británico, de que la humanidad
pierda el control sobre ciertos avances informáticos críticos y los desarrollos
electrónicos lleguen a convertirse en un peligro para la civilización.
Dice Bill Gates en el 2015:
“Primero las máquinas harán muchos trabajos para nosotros, y eso debe ser
positivo si lo manejamos bien. Sin embargo, en pocas décadas, su
superinteligencia será tan poderosa como para convertirse en una preocupación”.
Por su parte, Stephen Hawking escribe en el 2014: “El éxito en la creación de
inteligencia artificial autónoma sería el mayor acontecimiento de la historia
humana. Desafortunadamente, también podría ser el último, a menos que
aprendamos a controlar los riesgos”.
Queremos pensar que tales
temores son infundados, pero hay escenarios que resaltan el poder que ya tienen
los grandes sistemas computarizados. Miremos dos ejemplos, uno en operación y
otro en camino. El primero es el modelo Google de anuncios publicitarios; el
segundo, el ‘sistema de crédito social’, un esquema de control planeado por el
gobierno chino para vigilar a sus ciudadanos.
Comencemos con las propagandas
indeseadas que sufrimos a toda hora quienes usamos computadores personales o
teléfonos inteligentes (sobra decir que muchos iPhones y Galaxies tienen
esclavizados a sus dueños desde hace ya rato). Los anuncios nos persiguen, nos
acosan y, lo que es peor, están tan dirigidos a nuestras preferencias, según
nuestros intereses, actividad laboral, sexo y edad, que terminamos dándoles
clic.
Busque una alarma para su
residencia por internet y pronto tendrá ofertas de cajas fuertes, puertas
infranqueables, sistemas automáticos de vigilancia y seguros contra robo.
Muchos avisos nos tapan lo que estamos leyendo; otros más sutiles, dirigidos al
subconsciente, titilan en una esquina con colores vistosos. Sin darnos cuenta,
días después compramos algo que no necesitábamos.
El sistema de control chino,
por otra parte, está gateando con altibajos desde el 2010 y, por supuesto,
espera ir mucho más allá de los informes de crédito de la gente. La intención
final parece ser la vigilancia de la conducta detallada de cada persona para
influir en el comportamiento colectivo de toda la sociedad.
Respecto a este proyecto,
escribe ´The Economist’ que “China está comenzando el más ambicioso experimento
de control social del mundo”. Según funcionarios del gobierno, “para el 2020 el
sistema permitirá a los honestos andar por todas partes, mientras que los
tramposos tendrán dificultad para dar cualquier paso”. Las bases de datos, la
vigilancia digital a los ciudadanos y los sistemas de premio y castigo de este
engendro ya están completos.
El poder sobre la sofisticación
de las sugerencias al inconsciente de los consumidores, que están trabajando o
divirtiéndose en sus equipos electrónicos, reside todavía en los genios
profesionales de Google; ellos le enseñan al ‘software’ cómo hacer su trabajo y
cómo mejorarlo. También, sin duda alguna, el sistema que implante el gobierno
chino será manejado por personal competente, seguramente parcializado, del
Partido Comunista (que poco tiene ya de comunista). ¿Se quedarán ahí las cosas?
Veo improbable que el
‘software’ de publicidad, a pesar de que lo seguirán sofisticando hasta niveles
inauditos, llegue a crear su propio ‘ego electrónico’, que, al igual que el ego
neuronal humano, pueda desarrollar avaricia, abrir cuentas bancarias y robar a
sus clientes. También considero poco factible que el ‘sistema de crédito
social’ chino despliegue ansias de poder, como cualquier ambicioso político, y
decida darle un golpe de Estado a Xi Jinping, presidente de la república y
secretario del Partido Comunista, para luego adueñarse del planeta.
Aunque una tecnología
descontrolada podría ordenar actos peligrosos e ilegales, no cabe aún en mi
cabeza cómo diablos un sistema de cómputo puede tornarse consciente, codicioso
o soberbio; yo no veré tal desastre. Pero que posibles evoluciones funestas de
la tecnología intranquilicen ni más ni menos que a Bill Gates y a Stephen
Hawking sí hacen que me preocupe en serio por la suerte de mis nietos, todos
ellos menores de quince años.
GUSTAVO
ESTRADA – Tecnosfera EL TIEMPO
Uno en el que se incluyan datos relacionados con el calentamiento global y se indique, las principales causas y como nos puede afectar en nuestra comunidad.